sábado, 7 de abril de 2012

let'sdancetonight

Pasaron exactamente las mismas canciones desde la última vez que fuí, y el elogio más lindo de la noche fué que me miren de arriba a abajo y que me digan : "vos nada que ver con la clase de gente que viene acá".

lunes, 2 de abril de 2012

creer.crecer.volar



Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.

domingo, 25 de marzo de 2012

Último capítulo


Cada día somos más engañados por nuestras percepciones. Regalar flores a quien todavía sigue caminando es un error. Genera una nube de reproches enorme que hace dudar a uno de su verdadera bondad. Antes creía que eso era injusto. Hasta que aprendí con el tiempo, simplemente, que no era necesario. Las manos que solté en mi camino indeleble, han vuelto una y otra vez pidiendo una explicación que nunca pude dar. Y estoy orgullosa de no desesperarme por encontrarla. Hay veces que el mundo del revés se rebela sólo para ponerte a prueba, para demostrarte que hay una línea muy delgada entre lo que se hace y lo que se debería hacer.

domingo, 26 de febrero de 2012

porque eres joven, afilado como un cuchillo.






hoy creemos que: la vida con auriculares es otra vida, hay sonidos que logran transportar; el quiosco que sigue puede tener la birra a la mitad. El sindicato de la felicidad no arregla horas extra. Y el futuro ya llegó, pero solo algunos tienen el nuevo calendario..

No se qué escribir. Hace mucho que pongo lo primero que se me pasa por la cabeza y después me dan ganas de borrar todo. Igual no tengo otra metodología. Mi vida está bastante tranqui. Me salen sólo descripciones de mi cuarto, las cuatro paredes que veo todas las mañanas desde la cama o la ventana (posicionada en una costado de mi habitación). Nada de disimular las jerarquías mobiliarias. Pero ya que todo lo que me pasa no sale de este cuadrado vital delimitado por el estudio, las series, la maldita falta de música que me ataca, y algunos extras entre comer y fumar, mejor pasar al espiral onírico vital, que si bien también recibe influencias de las series, definitivamente se fuga del cuadrado.

miércoles, 8 de febrero de 2012

sobre flacos y maletas





volví. de un viaje eterno que curó mi corazón.


De un día para otro, un llamado casi-aceptable te habla y te despide del mar, hasta el otro año.Y en una cuestión de segundos, esas valijas repletas de vacío y viento, se vuelven a llenar, para pasar a ocupar un lugar apretadas en una cabina de bus olorosa y húmeda.


Y así es como un día todo cambia, encontrás un lugar para empeñar tus habilidades, te rodeás de caras que nunca habías visto. usás tu casa de parador antiplaya, y sólo la utilizás para dormir. Extrañás a tu familia, aunque los demás 360 días uno les grite un mínimo suspiro de soledad.


En esta semana mi vida dió un giro inédito. El año empieza con nuevos aires. buenos aires. Y eso es lo que le añade una pizca de emoción a mis despertares. Aunque asuste a veces, les recomiendo a todos la adrenalina de lo desconocido a diario.





Los quiero mucho y perdón que no estoy escribiendo seguido. No me siento un ser superior que escribe boludeces por acá. Valoro mucho los comentarios y las cosas fealindas con las que nos identificamos.Salute. Y larga vida al flaco Spinetta, que, de hecho, ya la tiene. Se ganó la inmortalidad con cada una de sus canciones. así que no sufran..

lunes, 2 de enero de 2012

una con artefactos



Las personas cometemos errores. A lo largo de la vida, un montonazo de errores recorren nuestro cuerpo, para todos lados, de arriba a abajo, de abajo a arriba, de esquina a esquina. Nos re-llenamos de errores, y después... pretendemos sentirnos vacíos. Y nos vamos haciendo agujeritos. Nos agujereamos todo el cuerpo. Cada error, un hoyo. Y así vamos creando un mueble perforado, que si rellenamos de agua se vacía enseguida. Un mueble pesado, al que los agujeros obligan a ir al fondo cuando cae en agua pura. Un mueble inútil, que no puede nadar entre la densidad . Un mueble que, prácticamente, no sirve para nada. Igual, no es otro de mis dramatismos. Obviamente, tenemos la posibilidad de subsanarlo. De subsanar todos esos  errores. El problema es que el mueble nunca queda intacto. Los agujeros no se pueden rellenar, sólo tapar. Podemos ir tapando los hoyitos, uno a uno, y luego tirarnos al mar y cruzar los dedos para ser capaces de flotar, y ser como esos muebles intactos, esos que no se equivocaron. O que salieron adelante remando .





domingo, 11 de diciembre de 2011

control bajo control



Hay una frase muy antigua, que llevo escuchando prácticamente desde que tengo uso de razón, y que dice que una persona tarda toda una vida en construir algo para luego romperlo en un segundo. O algo parecido. No sé la frase exacta, pero el mensaje es ese. Quiere decir que tardamos muchísimo tiempo en crear algo, ponemos empeño y muchísimo de nosotros, y luego simplemente se va al hell. En unos segundos. Yo no estoy de acuerdo. Y no sabía de este desacuerdo mío hasta hace un rato. La gente va por ahí afirmando que las historias son extremadamente difíciles de construir, y extremadamente fáciles de romper. Entonces... por qué resulta tan difícil marcharse, cerrar círculos, pasar páginas, meter un capítulo en el cajón y comenzar el siguiente? Las personas ponemos muchísimo de nosotros a la hora de crear cosas, pero también a la hora de destruirlas. Porque para crear, primero hay que destruir. Para andar, primero hay que barrer y limpiar si no queremos tropezar o caer. Y cuánto de difícil hay en eso... Cuánto de difícil hay en la destrucción... Me molesta que ahí fuera se de por hecho que romper con algo es fácil, simple, superficial, rápido. Porque no lo es. Porque quien afirma que lo construido con empeño se destruye en un segundo es porque no estuvo vivo, es que no se enfrentó a su propia vida ni por un momento, es que no quebró lazos, es que no se mudó de piel ni una sola vez. Y eso, permítanme la intromisión, es una insensatez.

martes, 15 de noviembre de 2011

Bowiedora


Mirar una puesta de sol, un árbol, una nube con forma de pulpo, ramas en el pasto, cigarros consumiendose en un cenicero viejo, y realizar con tus ojos una fotografía instantánea.
Visitar todos los museos que se pueda. guardar en la memoria los cuadros más movilizadores y significativos. tatuártelos apenas se dé la situación.
Caminar con los auriculares puestos por el medio de la asquerosa peatonal, escuchando Lust for life, que tus pasos sean el bombo y los parpadeos los golpes sobre el hi hat de la batería, y sentirse el protagonista de un video musical que nunca existió.
Inspirarse en medio de la clase más aburrida de la semana, escribiendo palabras sueltas en los márgenes de las hojas, para después transformarlas en poesía, y en casa, con la viola, en una hermosa canción.
Escuchar a Bowie, que tanto te gusta, y agradecer sonriente al cosmos por existir.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nada puede estar mal, mientras las canciones sigan estando escritas para vos




La esperanza es buena porque hace que seamos pacientes. Quien pierde la esperanza, no se queda a vislumbrar el final de la partida. Quien pierde la esperanza no gana, ni juega, ni arriesga, ni vive, ni muere. La esperanza es lo último que queda; hasta el final, finalísimo de nuestros días- porque nos ayuda a despertar por las mañanas con un ápice más de ganas y a acostarnos sin inundar la almohada de gritos. La esperanza nunca es absurda, nunca se da a destiempo y nunca está de más. La esperanza es tan necesaria como lo obvio de la imposibilidad de caminar si no tenemos piernas. La esperanza hace que nuestro brazo se mueva hacia delante, y consecutivamente que lo haga el otro. Y hace que se produzca esa expresión mágica a la que alguien llamó sonrisa. Y hace que la gente viva. 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

son re ír





Nunca hablé de la felicidad. Y tampoco tengo ganas. Pero a veces me siento en las nubes, pensando cómo sostenerla en mi cuerpo, en mi entorno, sin que se valla, sin que se escape...


No sé si es un estado, un equilibrio de determinadas cosas, una ilusión, pero muchas veces me consideré feliz. Cuando era más chica, creía que la felicidad era como el juego de la escondida, los adultos la buscaban, en sus proyectos, sus trabajos, sus familias, y deseaban encontrarla esforzándose a más no poder. Ahora que ya tengo mis (pocos) años, me doy cuenta de que aquella se encuentra en las pequeñas cosas de la vida... Llevo tatuado en mi corazón un carpe diem que me enseña a vivir cada segundo como si fuera el último, a perdonar aquellos errores que en definitiva, son humanos, a amar apasionadamente a aquellas personas que se lo merecen, a escuchar el sonido de las luces, a ver la luz de la música, a gritar silencios que valen más que mil palabras.

viernes, 16 de septiembre de 2011

enjoy yourself




Vinimos a la vida para estar acompañados. Afirmar que nos gusta la soledad, que amamos la soledad por encima de todas las cosas, que lo único que deseamos en esta vida es permanecer solos, es uno de los cinismos peor contados de la historia. A nadie le gusta la soledad al completo, y menos cuando uno no es quien la elige. No tenemos el poder de decidir cuándo y cómo queremos estar solos, porque nunca lo estamos. Podemos sentirnos solos aún estando rodeados de un montón de personas o sentirnos cercanos a otros estando en Marte. Pero eso es otro tema. Nadie está completamente solo, y nadie está completamente acompañado. Podés asfixiarte cuando el teléfono suena cada cinco minutos y podès amargarte cuando el teléfono no suena en meses... Siempre que huímos marchamos en búsqueda de ayuda, de una ayuda fresca, nueva, está bien; pero de una ayuda que traiga otras caras, otras sonrisas, otras miradas. Nunca marchamos a una tierra donde no exista nadie, quizá porque no hay un lugar tan solitario, quizá porque no aguantaríamos vivos ni veinticuatro horas. Dicen por ahí que un hombre es capaz de mantenerse con vida sin beber aproximadamente cinco días. Sin dormir unos días menos. Sin comer, casi nada. Para qué mentir.... ¿y sin ver a otras personas? Imagínese que lo colocan en una ciudad, grande como Nueva York; o en un pueblo chiquito como alguno de por acá. Eso no importa. Imagínese que no hay absolutamente nadie. Nadie por las calles, nadie en los negocios, teléfonos desde los que usted no puede llamar a nadie, nadie en las casas, nadie en ningún lado. ¿Cuánto tiempo cree que aguantaría? Seamos claros, cuando salimos a la calle por iniciativa propia los domingos a media mañana buscando un poco de soledad, no estamos buscando más que algún movimiento humano con el que sentirnos identificados un rato. Nunca queremos estar del todo solos, nunca estamos preparados. La soledad en sí no existe, no es más que una utopía. Nadie está completamente sólo, nadie quiere estarlo, nadie lo soportaría. Es sólo que a veces tendemos a confundir las necesidades. Generalmente no tenemos ganas de hablar con la gente, y mucho menos de que nos molesten con pelotudeces, incluso nos hincha que se mantengan al lado mirándonos, y entonces afirmamos que lo único que necesitamos es estar solos. ¿Solos? Imposible! ¿Quién inventó la soledad? Y lo más importante, si alguna vez existió... ¿dónde está?

lunes, 29 de agosto de 2011

después






Después de perder siempre huelo a quemado. El mundo continúa coexistiendo con el oceano gris, y las margaritas, siguen siendo las únicas flores agrias del planeta. Después de perder siempre recuerdo lo que nunca me importó. Después de perder siempre me siento cansada. El sofá cobra la importancia que prácticamente desde que nací le mal-otorgué, y el alcohol viaja sin billete de vuelta desde el mueble bar hasta mi estómago, sin hacer parada por otras tráqueas sedientas de cualquier cosa que arañe o distorsione. Después de perder siempre hace frío. Las sábanas de cuadritos de colores arropan hasta el último poro de mi piel. Después de perder se aprende. Después de perder, puedo mejorar.

martes, 16 de agosto de 2011

El gran Dictador






Lo siento.




Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: no deseperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de homres que temen seguir el camino del progreso humano.

El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

CHAPLIN