viernes, 9 de febrero de 2018

en la plenitud de los lugares cómodos

Te encontré. Estabas a dos mesas de la mía en ese bar del barrio que no se parece en nada a los nuevos locales de birra artesanal y que me encanta, cada tanto paso por la puerta y suena black sabbath bien despacito, y por ahí te arman un compilado que sigue con pescado rabioso, y después con los rolling stones, y puedo detectar que a los clientes también les resulta lo más. 
Estabas sentadx  en las mesas de la vereda, obvio, con el calor que lxs fumadorxs  podemos soportar  con tal de bancar el cigarro como filosofía de vida y con el ambiente espaciado que necesita unx paranoicx de nuestro estilo.  Estabas agarrando tus rodillas con las manos y apoyando los pies en la silla, emocionadx por esa flor que brotó por primera vez en la planta que tenes hace rato en la esquina de tu balcón que pasó por todo,se puso horrible, se secó, volvió a crecer, y ahora está floreciendo.  Miraba como se lo contabas a tus amigxs, observaba como tu sensibilidad era la demostración de que la felicidad te rodea todo el tiempo, o no, pero no te distraes fácilmente con lo que arruina al mundo constantemente. Tu lente está perfectamente enfocado. Tu vida es una fotografía preciosa. Ah, si supieras que te estoy llamando con la cabeza. ¿Dónde está ese chip que activa la telepatía? ¿Posta, no te llega ninguna señal? ¿Cómo hago para decirte que me gustás?


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